Day 43 - Powder’s Farewell and the Stranger from the Future
Summary
Kairi y Maedre rinden homenaje al cadáver de Powder, recuperando su calavera, un libro y cartas personales. Tras enfrentarse a moho morado con ojos y trampas de baldosas, un misterioso orco llamado Indirak Tonks aparece desde la sala donde murió Powder, afirmando venir del futuro. El grupo derrota a Mustio, el guardián no muerto de la tumba, y obtiene valiosos objetos mágicos.
Cronica
11:00 — La Despedida de Powder
Kairi y Maedre se acercaron al cadáver de Powder con el peso de quien visita una tumba que nunca quiso cavar. El cuerpo de su compañera yacía tal como lo habían dejado, inmutable en la quietud eterna de la tumba. Kairi, incapaz de contener el torrente de emociones que la había perseguido desde el mural, se abrazó a la calavera de Powder y se la guardó, como si aferrarse a los huesos de su amiga pudiera devolverle algo de lo que la tumba les había arrebatado.
Entre las pertenencias de Powder encontraron un libro y una carta personal dirigida a cada miembro del grupo. Palabras escritas por manos que ya no existían, un último regalo desde el otro lado. Maedre, con gesto solemne, se quedó con una falange de Powder — un recuerdo pequeño pero cargado de significado.
El Moho Morado con Ojos
El grupo se adentró por un pasillo infestado de moho morado, pero este no era moho corriente. Tenía ojos. Decenas de ojos que parpadeaban y seguían cada movimiento con una inteligencia perturbadora. Karlach, con su instinto habitual de resolver problemas a base de fuerza bruta, se plantó frente al moho y descargó una lluvia de golpes sobre la masa pulsante. Cada puñetazo resonaba contra las paredes, pero el moho absorbía los impactos como si fueran caricias. Karlach golpeó una vez, dos, tres — cada vez más fuerte, cada vez más frustrada. El moho ni se inmutó. Los ojos parpadearon, casi burlones.
Kairi, viendo que la fuerza bruta no iba a ninguna parte, optó por el pragmatismo e invocó fuego. Las llamas devoraron el moho y los ojos se cerraron para siempre entre chisporroteos húmedos. El camino quedó despejado, aunque la dignidad de Karlach tardó un poco más en recuperarse.
Entre los restos del pasillo descubrieron una caja roja que contenía un arma mágica +1: una lanza perforante que infligía 1D8 de daño y podía ser invocada a voluntad, como un arma del desierto.
Pero la tumba no dejaba pasar nada gratis. Un tentáculo coronado por un ojo emergió de las sombras, furioso por la destrucción del moho. Lanzó un proyectil que impactó de lleno en Karlach, quien recibió el golpe en el pecho con un gruñido de dolor. Era el segundo insulto que el pasillo le propinaba en cuestión de minutos. Karlach hizo amago de lanzarse contra el tentáculo, pero el grupo la contuvo — no era momento de buscar más pelea. Pasaron de largo por el pasillo, con Karlach lanzando miradas asesinas al tentáculo por encima del hombro.
La Trampa de las Baldosas
Kairi y Maedre se separaron del grupo y entraron por un pasillo estrecho, avanzando de lado por la angostura de las paredes. Llegaron a otra trampa de baldosas pisadas — el tipo de mecanismo que la tumba repartía con la generosidad de quien siembra minas.
La sala circular tenía botones en las paredes y, en su centro, el cadáver de un ser con cuernos. Kairi y Maedre se separaron para cubrir más terreno. Maedre encontró junto al cadáver una espada mágica y otro ojo, objetos que el desafortunado portador ya no necesitaría.
Superaron la trampa y volvieron sobre sus pasos.
17:30 — El Extraño del Futuro
Al regresar, una voz grave y desconocida resonó desde la sala donde había muerto Powder. El grupo se tensó, armas en mano. De entre las sombras emergió un orco que se presentó como Indirak Tonks.
Lo que dijo a continuación desafió toda lógica: venía del futuro. De un año en el futuro.
QUEEE!? WTF?
El grupo intercambió miradas de incredulidad. Pero la tumba ya les había enseñado que lo imposible era solo lo que aún no habían visto. Hablaron con Indirak, y algo en su manera de conocer detalles que no debería conocer hizo que la duda pesara más que la certeza de que estaba loco.
De Vuelta a la Planta 2 — El Guardián de las Manos
Recordando que se habían dejado el esqueleto llave en la planta superior, el grupo ascendió de vuelta al segundo nivel. Exploraron las salas que les quedaban pendientes. En una de ellas encontraron una escena que habría sido cómica si no fuera tan siniestra: un ser copudo, encorvado sobre un escritorio, rodeado de un ejército de manos amputadas que se arrastraban a su alrededor como arañas obedientes.
La criatura los detectó, levantó la cabeza con lentitud cadavérica… y en lugar de atacar, habló.
Era Mustio, un ente no muerto, mago en vida y ahora en muerte. El guardián de la tumba, dedicado a la tarea eterna de recolocar las trampas que los aventureros desactivaban. Un esbirro de Acederak, fiel más allá de la muerte. Las manos amputadas se arrastraban a sus pies como mascotas grotescas, reorganizando papeles y engranajes con una diligencia que daba escalofríos.
Lo que siguió fue una de las conversaciones más surrealistas que el grupo había tenido en toda la tumba. Mustio, con la amabilidad burocrática de quien gestiona un establecimiento y no una necrópolis, comenzó a hacerles preguntas sobre las trampas. ¿Qué tal las habían encontrado? ¿Funcionaban correctamente? ¿Alguna sugerencia de mejora? Como si rellenaran una encuesta de satisfacción de Tripadvisor para la Tumba de la Aniquilación.
El grupo, entre la incredulidad y la diversión, dialogó largo rato con el no-muerto. Mustio asentía con interés profesional a cada comentario, tomando nota mental de cada queja y cada elogio, como un artesano orgulloso de su obra pero siempre dispuesto a perfeccionarla.
Pero una vez recibido el feedback, algo cambió en la mirada vacía de Mustio. Había recopilado la información que necesitaba. Ya no tenía motivos para ser hospitalario. Sin previo aviso, el guardián de la tumba pasó de encuestador a verdugo y se lanzó contra el grupo.
Mala idea. Karlach, que llevaba toda la jornada acumulando frustración — el moho que no se rompía, el tentáculo que le había dado de lleno —, canalizó toda esa rabia contenida en un único golpe devastador. Mustio ni siquiera tuvo tiempo de completar su primer hechizo. Karlach lo espachurró como quien aplasta un insecto, enviando trozos de no-muerto y manos amputadas volando en todas direcciones. Las manos se agitaron unos segundos más, abriendo y cerrando los dedos en un último espasmo, antes de quedarse inertes para siempre.
Nota para la dirección: las trampas del nivel 2 obtienen un 7 sobre 10. El servicio al cliente del guardián, un 3.
El Botín de Mustio
Sobre el escritorio de Mustio encontraron un tesoro de conocimiento y poder:
Kairi se hizo con el libro de conjuros de Mustio, titulado “Khamora Fuego Negro” — el grimorio que había pertenecido originalmente a Powder. Recuperar el libro de su compañera caída añadió una capa de justicia poética al saqueo.
Lo que estaba abierto sobre el escritorio era un manual de golems de arcilla. Maedre se lo quedó sin dudarlo, sumando así otro manual de golems a su colección — aunque la magia de estos tomos seguía superándola.
Indirak cogió el amuleto de teleport de calavera, un objeto cuyo poder aún estaba por descubrir.
Había además suficiente material sobre el escritorio para componer un paquete de erudito.
La Sala de Sal
La exploración los llevó finalmente a una sala cubierta de sal. En su interior, un bicho indestructible aguardaba. Literalmente indestructible — nada de lo que el grupo intentó logró hacerle el más mínimo rasguño.
La sesión terminó con el grupo contemplando a la criatura, sopesando si existía alguna forma de superar un obstáculo que se negaba a morir.
Encuentros
- Moho morado con ojos: Karlach intentó golpearlo sin éxito. Kairi lo quemó. Un tentáculo con ojo contraatacó lanzando un proyectil a Karlach.
- Trampa de baldosas: Kairi y Maedre la superaron juntas en la sala circular con botones.
- Mustio, guardián de la tumba: No muerto, mago, esbirro de Acederak. Rodeado de manos amputadas. Karlach lo espachurró.
- Bicho indestructible (sala de sal): Literalmente indestructible. Sin resolver.
Personajes
| Personaje | Momento destacado |
|---|---|
| Kairi | Se abrazó a la calavera de Powder, quemó el moho morado con ojos, recuperó el libro de conjuros de Powder/Mustio |
| Maedre | Se quedó con una falange de Powder, encontró espada mágica y ojo en la trampa, se quedó el manual de golems de arcilla |
| Karlach | Intentó machacar moho morado (falló), recibió proyectil del tentáculo, espachurró a Mustio |
| Indirak Tonks | Apareció misteriosamente desde la sala de Powder, afirma venir del futuro, cogió amuleto de teleport de calavera |
Botin y recompensas
- Calavera de Powder (guardada por Kairi)
- Falange de Powder (guardada por Maedre)
- Libro y cartas personales de Powder para el grupo
- Arma mágica +1 (1D8 perforante, invocable como arma del desierto) — de la caja roja
- Espada mágica + ojo (encontrados por Maedre junto al cadáver con cuernos)
- Libro de conjuros “Khamora Fuego Negro” (Kairi) — originalmente de Powder
- Manual de golems de arcilla (Maedre)
- Amuleto de teleport de calavera (Indirak)
- Material para paquete de erudito (del escritorio de Mustio)
Presagios y pistas
- Indirak Tonks viene del futuro — un orco que aparece de la nada afirmando venir de un año en el futuro. ¿Cómo llegó? ¿Qué sabe del destino del grupo?
- El bicho indestructible de la sala de sal — nada lo daña. ¿Hay alguna forma de superarlo o hay que evitarlo?
- Mustio, esbirro de Acederak — el guardián que recolocaba las trampas está muerto. ¿Notará Acederak su ausencia?
- Las cartas de Powder — ¿qué decían? Su contenido podría afectar emocionalmente al grupo.
- El tentáculo con ojo — sigue vivo en el pasillo. Podría ser un problema si el grupo necesita volver.
Notas
La aparición de Indirak Tonks “del futuro” fue el WTF de la sesión. Kairi abrazando la calavera de Powder fue el momento más emotivo. Maedre coleccionando manuales de golems se está convirtiendo en running gag. El bicho indestructible de la sala de sal queda como cliffhanger.